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Cáceres
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Llena de encanto, la ciudad de Cáceres es un verdadero museo arquitectura gótica
y renacentista; su barrio antiguo, de gran homogeneidad, se duerme al abrigo de
sus murallas, tal como lo edificaron en el S. XIII y XIV los nobles venidos del
NO de la península Ibérica para terminar la reconquista contra los moros;
luego se enriqueció en el S. XVI, con mansiones señoriales, gracias al oro traído
de América por los Conquistadores. Hoy se ha iniciado un esfuerzo de restauración
para poner de relieve este soberbio conjunto monumental, el Barrio Antiguo, que
merece un largo paseo a pie. Podrá admirarse, recorriendo las callejas y las
plazas a las que el ocre de los muros de una gran dulzura, el ambiente de una
cierta España, algo mítica, orgullosa, cerrada, la de una época en que
"en el Imperio de Felipe II no se ponía el sol". La atmósfera de
este viejo Cáceres, rodeado de murallas árabes (restauradas) es apacible,
acolchado porque está poco habitado.
Viniendo de la Plaza Mayor, de la que se sale siguiendo el
muro de la torre de Bujaco (almohade, S XII), el contraste es arrebatador.
Tras haber pasado el Arco de la Estrella se llega a la Plaza
de Santa María, corazón del Barrio Antiguo. La Iglesia o Catedral de Santa María,
de un estilo gótico muy soberbio del S XV, cuya restauración fue concluida en
el siglo XVI, tiene tres naves de hermosa bóveda con crucero de ojivas. Retablo
plateresco del Siglo XVI. Enfrente, el Palacio de Mayorazgo (fachada del siglo
XVI) y el Palacio Episcopal (fachada gótica y renacentista de los siglos XIV y
XV). La fachada plateresca del Palacio de Ovando (siglo XV y XVI), completa el
panorama de soberbia Plaza. Como ocurre con los palacios de Cáceres, propiedad
privada, el interior no se visita; en cambio, un acuerdo entre la ciudad y los
propietarios permite el acceso a todos los patios interiores. No lejos, la Casa
de los Golfines de Abajo, hermoso edificio gótico bastante severo de finales
del siglo XV cuya fachada fue coronada en el siglo XVI con una fina galería
plateresca. Muy interesante es también la Plaza de las Veletas, en la que se
halla el Palacio con el mismo nombre, que alberga hoy el museo arqueológico
provincial. Este Palacio fue edificado sobre un aljibe, cisterna árabe del
siglo XI, especie de inmenso depósito de agua cubierto por cinco bóvedas
sostenidas por arcos de herradura. Dan a esta Plaza el Palacio de las Cigüeñas,
sede hoy de la Región Militar, y no lejos, las Iglesias góticas de San Pablo y
San Mateo.
Deben de mencionarse también el Palacio de los Golfines de
Arriba, la Casa Carvajal, la de Toledo – Moctezuma (construida con la dote de
la hija del emperador azteca), la de Pereros, etc. Todos estos edificios, por su
sobriedad suavizada con algunas ventanas angulares o hermosos escudos aplicados
en fachada, y el color ocre de sus piedras, dan carácter a este barrio antiguo
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