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Limita al Norte con las
tierras salmantinas y abulenses de la Comunidad de Castilla-León. Todo
el sur de la provincia limita con Badajoz, el este con las tierras
manchegas de Toledo y Ciudad Real y el oeste con el Alentejo y Región
Centro de Portugal.
Como ocurre en casi toda la Región Extremeña la provincia de
Cáceres posee un clima mediterráneo en el que influye considerablemente el
Océano Atlántico y algunas características típicas del clima
continental. Las medias térmicas oscilan entre los 16º y 17º
centígrados. Las precipitaciones en estas tierras se dan preferentemente en
primavera y otoño, siendo en la zona norte, en ocasiones en forma de nieve.
Además de Cáceres ciudad, la provincia tiene importantes núcleos urbanos
como son: Plasencia, Navalmoral de la Mata, Trujillo, Coria, Moraleja, Valencia
de Alcántara, Jaraíz de la Vera, etc.
La
agricultura, junto con la ganadería y algunas producciones industriales de
derivados agrícolas y ganaderos (quesos, embutidos, carnes, vinos, tabaco,
pimentón, etc.) forman las principales bases de la economía cacereña.
El
principal de los ríos que atraviesa la provincia cacereña, es el Tajo, que
recorre de este a oeste, al cual se unen las claras aguas de algunos de sus
afluentes. Abundan los embalses y pantanos que almacenan agua para su posterior
utilización en grandes zonas de regadíos (auténticos vergeles agrícolas) lo
que hace de ésta, al igual que la pacense, una de las provincias españolas con
más kilómetros de costa dulce, que igualmente son aprovechadas para la
práctica de actividades recreativas y deportivas: pesca, vela, baño,
piragüismo, etc.
Cáceres, al igual que el resto de la región extremeña, ha sido durante siglos
una zona histórica donde multitud de culturas han llegado y han dejado su
huella desde la Prehistoria hasta nuestros días, de ahí la posibilidad de
conocer numerosas obras de arte expuestas en museos, recintos eclesiásticos,
salas de exposiciones yacimientos arqueológicos, etc.
Los
productos empleados en la elaboración de los platos típicos cacereños, han
hecho de su gastronomía uno de sus emblemas más valorados por visitantes y
naturales. Restaurantes y mesones se complacen en ofertar platos típicos de
caza, carnes de cordero y cabrito, truchas, etc. que junto con jamones, quesos y
embutidos, originales dulces y una gran variedad de licores proliferan en las
mesas de estos recintos culinarios.
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