Víctor Hugo

Víctor Hugo, novelista francés (1802-1885)
 


 
Ningún ejército puede detener la fuerza de una idea cuando llega a tiempo.
 
Cuando un niño destroza su juguete, parece que anda buscándole el alma.
 
El sufrir merece respeto, el someterse es despreciable.
 
Es una cosa bastante repugnante el éxito. Su falsa semejanza con el mérito engaña a los hombres.
 
Ser bueno es fácil; lo difícil es ser justo.
 
La pena de muerte es signo peculiar de la barbarie.
 
Si tenéis la fuerza, nos queda el derecho.
 
Las que conducen y arrastran al mundo no son la máquinas, sino las ideas.
 
El trabajo endulza siempre la vida, pero los dulces no le gustan a todo el mundo.
 
Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga.
 
Quien me insulta siempre, no me ofende jamás.
 
Los ojos no pueden ver bien a Dios, sino a través de las lágrimas.
 
El matrimonio, como lo injertos, prende bien o prende mal.
 
Los animales son de Díos, la bestialidad es humana.
 
Nada tan estúpido como vencer; la verdadera gloria está en convencer.
 

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