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ic Educación del perro
 
· Aprendamos a comunicarnos con nuestro perro.
Desde el principio es muy importante aprender a comunicarnos con nuestro perro, si no aprendemos a comunicarnos con él, difícilmente podrá saber los que esperamos o queremos que haga.
Es importante crear un lenguaje común y sencillo para todos, porque como es normal nuestro amigo vivirá con nuestra familia y si su amo le dice: ¡quieto! , la señora le dice: ¡espera!, el hijo le dice: ¡detente! el pobre animal no podrá entendernos nunca y no sabrá qué hacer.
Además de utilizar un lenguaje común, es muy importante la comunicación no verbal, porque no nos expresamos sólo con palabras, sino también con el tono de la voz o con gestos que para el perro valen mucho más que las palabras.
Debemos tener en cuenta lo siguiente:
· La voz grave significa autoridad. (Este es el tono de voz al que mejor obedece)
· La voz aguda excita al cachorro y lo pone nervioso.
· La voz insegura le impulsa a desobedecer.
· La caricia sobre la cabeza, expresa autoridad.
· La caricia en el cuello es una caricia de amor.
· La caricia a lo largo del cuello significa un cumplido del maestro al alumno.
· La caricia en el lomo significa aliento.
· La caricia en la panza equivale a mecer a un bebé que llora. De esta manera se tranquiliza al cachorro.
· Enseñar las órdenes básicas a nuestro amigo.
Las órdenes deben ser breves y concisas, pronunciándolas con un todo de voz justo y equilibrado.
Al dar las órdenes no hay que olvidar nunca que nos encontramos ante un ser sensible y con carácter propio. Si nuestro amigo es demasiado joven, con su carácter formándose, posiblemente no comprenderá muy bien lo que esperamos de él, ya que estará demasiado atraído por el juego y la exploración del mundo que le rodea.
En el caso de que no obtengamos la obediencia del perro, nos debemos esforzar por entender los motivos de su desobediencia, tratando de identificarnos con él. Cuando un perro se niega a seguir una orden, siempre existe una razón; puede tratarse un ruido al que no está acostumbrado, una presencia extraña y que le tenga preocupado, etc. hay que detectar el problema y seguramente será más fácil.
Debemos poner constancia, ya que él también aprenderá a conocernos mejor, a estimarnos y a respetarnos. Es importante no desalentarse al primer fracaso, ya que se trata de algo muy normal y hay que considerarlo como una experiencia infructuosa en el camino del éxito. Esta constancia se debe encauzar al perro, haciendo un poco de ejercicio de adiestramiento todos los días, pero por tiempo breve. No hay que dejar que el perro se aburra, cinco o diez minutos diarios serán suficientes, pero todos los días no. No hay que darle "vacaciones" porque nos parezca que ha trabajado durante la semana, el adiestramiento debe ser como un juego entre dos amigos y un placer del perro para comunicarse con su amo.
Adiestrar al perro significa también protegerlo. Evitar que ataque, que robe, que se escape, equivale también a que sea aceptado en el medio en que vive.
· LAS ÓRDENES BÁSICAS
Antes de analizar los diversos ejercicios, hay que decir que no hay que pasar de un ejercicio al siguiente hasta haber obtenido un resultado perfecto.
No hay que terminar nunca una sesión de adiestramiento con un ejercicio fallido, por lo tanto, es mejor terminar con un ejercicio fácil.
No se debe prolongar demasiado el tiempo de la sesión porque no hay que cansar ni fastidiar a nuestro amigo.
Hay que ser equilibrados y siempre con buenas formas, severos, pero justos en los tratos con nuestro perro, alabándolo o reprendiéndolo cuando sea necesario.
· Descripción de las órdenes básicas (Junto-Sentado-Ven y Suelo)
· 'Junto': Caminado con el perro con correa, hay que obligarlo a ir por la izquierda y de manera que su cabeza quede a la altura de nuestra rodilla. El perro no debe tirar hacia delante ni tampoco quedar atrás.
Hay que caminar por trechos cortos, y cada vez que el perro no vaya en la posición justa, se repetirá con voz firme "Junto", asociando su nombre con la orden y dando un tirón enérgico y repentino de la correa. Hay que enseñarlo también poco a poco a las variaciones de velocidad. El perro debe seguirnos a nosotros, y no al revés.
· 'Sentado': Una vez obtenido un buen resultado en el primer ejercicio, se puede pasar a la ejecución de la orden de "sentado". El perro a la orden debe sentarse y permanecer así hasta que le llamemos.
La voz tiene un papel importante: Haremos sentar a nuestro perro, poniéndole una mano delante del hocico mientras que, con la otra mano, ejercemos presión sobre el final de la espalda, hasta que esté correctamente sentado. Durante el ejercicio repetiremos, con un tono de voz claro, la palabra 'sentado' o 'sienta'. Si el perro se levanta, se repetirá la presión de la mano al mismo tiempo que la orden; el perro tiene que aprender a levantarse sólo cuando nosotros queramos.
Cuando veamos que nuestro amigo ha comprendido lo que esperamos de él, nos pondremos frente al perro, dejaremos la correa y nos alejaremos lentamente, repitiendo ahora la palabra 'quieto'.
Se repetirá este ejercicio durante 10 minutos por día, haciendo que cada día permanezca mas tiempo sentado; también debe aumentarse progresivamente la distancia, pero no excesivamente, para no crear tensiones inútiles para nosotros y para el perro.
Este ejercicio es muy importante ya que nos puede permitir salir de compras con el perro, haciéndolo esperar en la puerta del supermercado, además es el primer paso para un adiestramiento más complejo.
· 'Ven': Esta orden siempre debe ejecutarse con entusiasmo. Un ayudante llevará al perro con la correa a unos 20 ó 30 metros lejos de nosotros y luego lo llamaremos con entusiasmo; el perro, ahora suelto, deberá correr hacia nosotros. Si no lo hace, no iremos hacia él, sino que nos alejaremos llamándolo; cuando nos alcance lo alabaremos, incluso dándole alguna recompensa alimenticia para que venga con paso siempre más decidido y rápido hacia nosotros.
Cuando el ejercicio sea ejecutado de manera correcta, podremos hacerle asumir primero la posición de 'quieto' y 'sentado', y luego, alejándonos, hacerle obedecer la orden de 'ven'.
· 'Suelo': Este es un ejercicio de sumisión que sirve para hacer comprender al perro que los jefes somos nosotros. Es el ejercicio final del adiestramiento de base y no debe ser ejercitado con los cachorros demasiado pequeños.
Con la mano libre de la correa, se ejercerá una presión al final de la espalda, mientras que con la mano para tener la correa, tiraremos hacia abajo de los miembros anteriores, de modo que las patas cedan.
Como en el ejercicio anterior, hay que hacer que conserve la posición por espacios de tiempos progresivamente más largos y alejándose poco a poco, repitiendo con un timbre de voz tanto más elevado cuanto mayor sea la distancia, la orden de 'quieto' o 'descanso'. También este ejercicio se repite continuamente durante 10 minutos al día hasta estar seguros de que el perro lo ha aprendido.
Estas son la órdenes básicas y elementales que todos lo perros deberían de aprender desde cachorros y sólo así tendríamos la satisfacción de decir: 'Mi perro está bien educado'
 

· En la educación del perro 'tan malo es un castigo como una recompensa no merecida'

· Hay que aprender a premiar cuando haga cosas bien y a castigar (nunca con violencia ni malas maneras) cuando haga cosas mal, pero siempre 'hay que ser justos'

Para premiar...

Para castigar...

· Utilizar siempre un tono de voz suave y muy alegre.
· Es preferible recurrir a las caricias antes que a los premios de comida, ya que las galletas o snacks son casi imprescindibles en las lecciones formales de adiestramiento.
· Nunca ofrecerle un premio (juguete, galleta, etc.) para que deje de dar la lata o de hacer algo que nos moleste. Este grave error le llevará a asociar las malas costumbres con cosas ricas o agradables y esto es justo el efecto contrario que se pretende.
· Las caricias deben darse detrás de las orejas, en el pecho o en el lomo. Para situaciones más especiales, reservar los abrazos y los rascados en la tripa. No hay que darle más de lo que se ha recibido.
· El premio sólo será efectivo si la buena acción ha sido completa. Es una equivocación recompensar sólo las buenas intenciones.
· Es muy importante ser comedido con los premios, ya sean de comida o a través del contacto físico: si se abusa de ellos, tenderá a perder interés.
· Jamás hay que regañar al animal cuando la fechoría ha sido cometida hace tiempo. El castigo sólo será efectivo si le pillamos en plena faena.
· El tono de voz a utilizar siempre será profundo y grave. Nunca hay que olvidar pronunciar un NO enérgico seco y corto.
· Después de reñirle hay que tomarlo por la piel del cuello y zarandearlo (sin violencia).
· Si la travesura ya es una vieja conocida de los amos, habrá que continuar con:
   1. Un cachete en el trasero o el hocico (nunca en la cabeza) que no le duela pero que si lo note.
   2. Resulta imprescindible que inmediatamente después la familia al completo se ponga de acuerdo para ignorarlo durantes unos cinco minutos. Pasado este tiempo, se le puede hacer caso, pero jamás hay que permitir que ninguno de sus amos lo consuele con caricias o palabras cariñosas y mucho menos ofreciéndole comida.
· Es importantísimo ser justo y constante: si hoy recibe una reprimenda por meter la nariz en la basura, mañana también ha de ser así. No hay nada más dañino que hacer la vista gorda cuando se le pille en acciones que deben ser corregidas.
· A ser posible, siempre debe ser la misma persona quien aplique la reprimenda, lo que no significa que en ausencia del educador principal el animal pueda librarse de un merecido castigo.
 
· Los diez errores del amo. Errores que se cometen en la educación del perro.
1.- Sentir lástima del cachorro y postergar su educación algunos meses.
2.- No regañar con severidad y dejarse dominar por sentimientos de pena o culpabilidad.
3.- Castigar hoy y permitir mañana. Es decir: ser injustos y no constantes.
4.- No aplicar el mismo ritual y ejecutar los pasos del castigo con desorden.
5.- Creer que el correctivo físico es más efectivo que ignorar al malhechor o regañarle verbalmente. Nada más lejos de la realidad: es más doloroso para el animal que no le hagan caso que recibir un fuerte cachete.
6.- Ser demasiado exigentes y esperar resultados al poco tiempo.
7.- Limitar los premios a delicias culinarias (galletas y snacks) que conducen a la obesidad.
8.- Confundir el proceso de educación con las malas acciones. Un ejemplo: enseñarle a hacer 'pis' lleva tiempo, y es normal que al principio cometa errores. La comprensión resulta necesaria.
9.- Castigar o regañar cuando la fechoría ha sido cometida hace tiempo. La reprimenda sólo será efectiva cuando el animal sea descubierto en plena acción.
10.- Recompensar o castigar en exceso. No ser justos.